Vivir con propósito (Patreon)
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Hay momentos en la vida en los que el cuerpo tiembla, no por frío, sino por miedo.Miedo a hablar, a mostrarse, a ocupar espacio.
Durante mucho tiempo, hablar en público me aterraba. A veces incluso mostrarme y hablar, así sin filtros, parecía impensable. Pero algo cambia cuando decides ponerte al servicio de una causa más grande que tus propios temores.
En los eventos en la calle, no solo me desnudaba físicamente: me desnudé de juicios, de vergüenzas, de esas voces interiores que susurran "no puedes", "no debes", "no eres suficiente" y muchas veces las voces no suenan así, más bien son sensaciones.
El yoga me ha enseñado a respirar con el miedo, no contra él. Y el nudismo me ha recordado que el cuerpo no es un enemigo, sino un hogar por conocer.
En esos días no fue solo una acción colectiva, fue también un acto personal de entrega. Cuando los pies tocan la tierra, el pecho se abre y el cuerpo se muestra sin máscaras, algo se alinea dentro. Ya no era solo yo: era una con muchas, uno con todes.
Y ahí, donde alguna vez hubo pena, hoy hay gratitud.Y donde alguna vez hubo miedo, hoy hay propósito!
No significa que el miedo desaparezca, solo se translada, se transforma y
aunque tenga miedo, aprendo a caminar con él.