Caminos de flores (Patreon)
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Antes de que el mundo fuera como lo conocemos, se creía que las almas debían cruzar un río para llegar al descanso eterno. Hoy, nosotros nos convertimos en esas almas y en sus guías. Esta trajinera es nuestra balsa, y el cempasúchil original, nuestra única brújula.
Este viaje es un despojo. Al desnudo, nos liberamos de lo superficial para conectar con lo esencial: el agua que nos mece, el viento que nos acaricia, la tierra que nos nutre. Cada remada es un latido, un paso más profundo en un viaje interior.
Buscamos la flor no con los ojos, sino con el instinto. En una chinampa encontramos cempasúchil conocida como la Xóchitl de los 20 pétalos, herencia de nuestros ancestros, un portal a los 400 surianos del universo, un mapa estelar en forma de flor que solo se revela a quienes se atreven a buscarse a sí mismos en el silencio y la vulnerabilidad.
Encontrarla no es el final; es la iluminación. Es el momento en que el alma reconoce su camino de regreso a casa, a la raíz, al México que late debajo del asfalto.