Lobilla Story #1 (Patreon)
Content
This is a weight gain story about the fictional character of Lobilla. The story will feature the protagonist Magdalena on her weight gain journey as a love story unfolds. This is a love story with weight gain
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ENGLISH
Once upon a time in New Town, a metropolis known for its neon-colored brutalist architecture. A place that could transport us to a cyberpunk movie from the 80s, given the characteristics of its gigantic elements that dwarf the human scale. The huge buildings and wide streets, always deserted under a perpetually cloudy sky, create a saddening and cold atmosphere.
However, this story is not about the city and its architectural gifts. This story takes us to the top of an apartment tower at number 21 Baker Street, where we will meet the young Magdalena Hernández. A very curious name for an apartment in constant contrast with its not at all warm and fluffy surroundings.
Magdalena Hernández, like so many nights, lay in her apartment completely asleep. Wow, what a novelty! This was due to her night job on the dark streets of New City Center, a job that required great physical effort and also paid very well for a girl as charming as her. Magdalena, at 1.60 meters tall and with white hair tipped with pink, caught the attention of anyone who saw her. Although it might seem unusual to see a 25-year-old girl with white hair, this was due to a hereditary condition called poliosis. However, Magdalena had known how to take advantage of her uniqueness, always keeping her hair silky and well-groomed.
Beyond her distinctive hair, Magdalena was a brunette woman with light green eyes, a combination that made her even more fascinating. But what really captured her attention were her generous hips that gave her a unique figure, almost like a guitar, although with a peculiar touch. Her hips were noticeably wide from left to right, but shorter from top to bottom, giving her a characteristic that did not go unnoticed.
After a long day of rest, Magdalena finally woke up and muttered to herself:
- I was having such a wonderful dream!
She got out of bed, ready to face a new day, although she couldn't resist the temptation to snuggle for a few more minutes between the sheets.
- Aaah! I'm very sleepy! But... I'm also hungry.
As she thought about breakfast, she wondered what would be ideal to start her day.
- Should I make myself some scrambled eggs or maybe I should eat that delicious chocolate cake that I promised myself I wouldn't make?
Finally, she opted for eggs, thinking it would be a healthier option. She walked into the small kitchen and opened the refrigerator.
- Eggs, eggs, eggs... There they are!
With a smile, she took the eggs and emptied them into a frying pan.
- Nothing like a good breakfast in the morning. And this looks delicious!
In Mexico, breakfasts are usually abundant, and many times lunch is skipped or something light is eaten. So, following this custom, Magdalena prepared her breakfast and, after enjoying it, she joyfully exclaimed:
- Well, “full belly, happy heart.” It's time to go sunbathing!
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ESPAÑOL
Érase una vez en el Nuevo Centro de la Ciudad, una metrópolis conocida por su arquitectura brutalista con colores neón. Un lugar que podría transportarnos a una película cyberpunk de los años 80, dadas las características de sus gigantescos elementos que empequeñecen la escala humana. Los enormes edificios y las amplias calles, siempre desiertas bajo un cielo perpetuamente nublado, crean una atmósfera entristecedora y fría.
Sin embargo, esta historia no trata sobre la ciudad y sus dotes arquitectónicos. Esta historia nos lleva a lo alto de una torre de apartamentos del número 21 de Baker Street, donde conoceremos a la joven Magdalena Hernández. Un nombre muy curioso para un apartamento en contraste constante con su entorno nada cálido y esponjoso.
Magdalena Hernández, como tantas noches, yacía en su departamento completamente dormida. ¡Vaya, qué novedad! Esto se debía a su trabajo nocturno en las oscuras calles de Nuevo Centro de la Ciudad, un trabajo que demandaba gran esfuerzo físico y que, además, pagaba muy bien para una chica tan encantadora como ella. Magdalena, con sus 1.60 metros de altura y su cabello blanco con puntas rosadas, llamaba la atención de cualquiera que la viera. Aunque podía parecer inusual ver a una joven de 25 años con cabello blanco, esto se debía a una condición hereditaria llamada poliosis. Sin embargo, Magdalena había sabido aprovechar su singularidad, manteniendo siempre su cabello sedoso y bien cuidado.
Más allá de su distintivo cabello, Magdalena era una mujer morena de ojos verdes claros, una combinación que la hacía aún más fascinante. Pero lo que realmente capturaba la atención eran sus caderas generosas que le conferían una figura única, casi como una guitarra, aunque con un toque peculiar. Sus caderas eran notablemente anchas de izquierda a derecha, pero de menor altura de arriba hacia abajo, dotándola de una característica que no pasaba desapercibida.
Después de un largo día de descanso, Magdalena finalmente despertó y murmuró para sí misma:
- ¡Estaba teniendo un sueño tan maravilloso!
Se levantó de la cama, lista para enfrentar un nuevo día, aunque no pudo resistir la tentación de acurrucarse unos minutos más entre las sábanas.
- ¡Aaah! ¡Tengo mucho sueño! Pero... también tengo hambre.
Mientras pensaba en el desayuno, se preguntó qué sería lo ideal para comenzar su día.
- ¿Debería prepararme unos huevos revueltos o tal vez debería comer ese delicioso pastel de chocolate que me prometí no hacer?
Finalmente, optó por los huevos, pensando que sería una opción más saludable. Se dirigió a la pequeña cocina y abrió el refrigerador.
- Huevos, huevos, huevos... ¡Ahí están!
Con una sonrisa, tomó los huevos y los vació en una sartén.
- Nada como un buen desayuno por la mañana. ¡Y esto luce delicioso!
En México, los desayunos suelen ser abundantes, y muchas veces se salta el almuerzo o se hace algo ligero. Así que, siguiendo esta costumbre, Magdalena preparó su desayuno y, después de disfrutarlo, exclamó alegremente:
- Bueno, “pancita llena, corazón contento”. ¡Es hora de ir a tomar el sol!
Se vistió con ropa más adecuada para salir, dejando atrás la ropa interior y la pequeña blusa top con la que había dormido. Eligió unos jeans y un top azul, tomó su bolso del sillón y se marchó, lista para deambular por las calles del Nuevo Centro de la Ciudad.
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